NEW YORK A MI MANERA 6. Última noche en la Gran Manzana.

NEW YORK.

A MI MANERA 6.

ÚLTIMA NOCHE EN LA GRAN MANZANA.

Cuando me desperté esa mañana, tuve una mezcla de sentimientos encontrados, me sentía feliz y afortunada de estar disfrutando de New York, pero al darme cuenta de que este era mi último día en la Gran Manzana sentí cierta pena. ¿Cómo podía ser que ya hubiera pasado una semana? Aún me quedaban tantas cosas por hacer y tantos sitios por descubrir…La pena no duro mucho tiempo, no me lo podía permitir, era mi último día en New York y tenía que aprovecharlo al máximo.

Como cada mañana, después de un delicioso desayuno, salimos a seguir pateando Manhattan, disponíamos de 36 horas y había que exprimirlas. Ya os había comentado que nuestro hotel estaba en Times Square, esa mañana cuando salimos del hotel ya se sentían en la zona los nervios por la cuenta atrás, finalizaba el año y Times Square debía vestirse de gala para dar la bienvenida al 2017. Los preparativos habían comenzado y la zona resultaba un poco caótica, cortes de tráfico, cordones de seguridad…así que decidimos alejarnos de la zona centro para poder pasar un día tranquilo.

Bryant Park es ese lugar de New York que me tiene fascinada, y más en Navidad, con su pista de hielo y su decoración navideña, así que nuestra primera parada fue en la cafetería del parque. Con el cuerpo ya entonado, decidimos visitar la Biblioteca Municipal de New York, situada justo detrás de Bryant Park, es un edificio precioso, no podéis dejar de visitarlo, además silencioso, algo extraño en Manhattan.

      

Tras nuestra visita a la Biblioteca Municipal, decidimos realizar las últimas compras y que mejor lugar que la Quinta Avenida. También nos acercamos a Macy’s porque no podía marcharme de New York sin tocar el famoso piano de Big, ¿recordáis la película en la que un jovencísimo Tom Hanks tocaba un piano gigante en la gran juguetería F.A.O. Schwarz? Pues bien, la juguetería por excelencia de New York cerró sus puertas tras 150 años y fueron los grandes almacenes de Macy’s los que se hicieron con el piano de Big. Tras una sesión de música bastante mal tocada decidimos ir pensando en elegir restaurante para el almuerzo. Dejando atrás Macy’s nos dirigimos hacia Eataly para conseguir lugar para comer.

     

Eataly, el mercado gastronómico italiano de New York del que ya os he hablado en anteriores post, estaba a tope, no cabía un alfiler, pero la suerte nos sonrío y conseguimos dos asientos en el restaurante vegetariano del mercado. Quizás hubiéramos elegido otra opción, como por ejemplo el restaurante de pescados y mariscos, pero la cosa no estaba para elegir. Pedimos una ensalada de manzana y unos canelones rellenos de espinaca que tengo que reconocer que estaban deliciosos y para beber dos copas de vino tinto de la región de la Toscana. ¿Qué más se puede pedir?

     

Tras el almuerzo, paseamos por la zona de Flatiron Building para hacer tiempo para nuestra siguiente parada, pasaríamos la tarde frente al Empire State en uno de los Rooftop más concurridos de Manhattan. Situado en la Quinta Avenida el 230 Fifth es el local de moda entre los jóvenes newyokinos.

Este local ubicado en la última planta del 230 de la Quinta, un edificio de apartamentos y oficinas, dispone de dos zonas, la primera, que es la que te encuentras cuando sales del ascensor, es un restaurante informal completamente acristalado con sofás y mesas de colores y con una iluminación alucinante y la segunda zona, que es en la que estuvimos nosotros, es la terraza. No os podéis imaginar las dimensiones de esta azotea, es enorme…además las vistas no pueden ser mejores, justo frente al Empire State Building. Fuimos de los primeros en acceder al local así que tuvimos la oportunidad de cotillearlo todo. Al ser invierno y hacer un frío helador, todo está pensado para la comodidad del cliente, hay unas batas de polar rojas y calefactores repartidos por toda la terraza y unos igloos de plástico con capacidad para 6 personas en los que puedes armar tu propia fiesta privada, alucinante. Atentas al dato, desde la hora de apertura que es a las 16:00 horas hasta las 19:00 horas tienen Happy Hour y tanto los cocktails, los vinos y las cervezas están super bien de precio, además disponen de una pequeña carta de comida que tenía muy buena pinta. Creo que de todo lo que vi en New York este es el local que mejor calidad-precio tiene. Os confieso que este fue uno de los mejores momentos que pasé en Manhattan, además tuvimos la suerte de ver nevar, imaginaros el video de felicitación de Navidad que enviamos a nuestra familia, de postal. Importante, no olvidéis vuestro pasaporte, sino no os dejarán acceder.

Tras ver anochecer frente a uno de los edificios icónicos de New York decidimos continuar nuestro camino. Repetimos restaurante para cenar, no podíamos marcharnos de New York sin volver a probar la deliciosa Burguer de The Burguer Join. Tras la cena, había que regresar al hotel para hacer las maletas, muy a nuestro pesar, el viaje finalizaba así que decidimos dejar todo listo para poder aprovechar la mañana del día siguiente hasta la hora de partir al aeropuerto.

Por la mañana aprovechamos a realizar alguna compra de última hora para los más pequeños de la casa y tras dejar las maletas en la consigna del hotel nos dirigimos a degustar nuestra última comida en New York. Tenía claro desde que empecé a prepara este viaje que quería comer en Hakkasan New York así que aprovechamos nuestra última comida para irnos con buen sabor de boca de regreso a España. Ya os hablé en el post “Restaurantes Asiáticos en Londres: Tres sitios imprescindibles si amas la cocina asiática” de Hakkasan Londres, pues Hakkasan New York es exactamente igual pero a pie de calle, un local precioso con una decoración y una iluminación alucinante.

Como en casi todos los restaurantes de las grandes ciudades, durante el almuerzo los locales realizan ofertas de menús, la explicación es sencilla, tanto los turistas como las personas locales no pierden el tiempo en sentarse en un restaurante y perder dos horas de su tiempo en comer, prefieren reservarse para la cena ya que están mucho más tranquilos, así que lo normal es que este tipo de restaurantes están a medio gas en la hora del almuerzo. Apuntaros este dato porque quizás ese restaurante prohibitivo que tenéis en mente puede ser una opción a la hora del almuerzo.

Hakkasan New York, como era de esperar no nos dejo indiferentes, elegimos un menú degustación que sirven a la hora de comer en el que te realizan un pequeño recorrido por la gastronomía asiática, delicioso.

                           

      

Este viaje estaba a punto de finalizar, la pena nos iba inundando, pero no podíamos despedirnos tristes de la ciudad de los rascacielos, así que decidimos fijarnos una fecha de regreso y así poder decirle a New York hasta luego y no adiós. Volvemos este verano de 2018!!! Recorreremos la ciudad en verano disfrutando de los eventos al aire libre y de el calorcito. Comienza la cuenta atrás…

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