«MOONFACE» UNA MUJER EN LA GUERRA.

CHRISTINE SPENGLER

FOTÓGRAFA, CORRESPONSAL DE GUERRA Y ARTISTA

Sé que este post os va a sorprender, el principal motivo puede ser que ninguno de los libros que hemos tratado en la categoría de “Libros y Guías de Viaje” vayan más lejos del entretenimiento y del simple hecho de encontrar lugares donde disfrutar. Con este post quiero ir más allá, también viajaremos a lugares lejanos y descubriremos parajes que nunca antes habíamos imaginado, pero esta vez desde otra perspectiva, desde una mirada bastante diferente, desde los ojos y el objetivo de una mujer increíble, viajaremos junto a Christine Spengler y su manera de poner un poco de luz a un mundo duro y atroz como es el mundo de la guerra.

Hace unos días tuve la gran suerte de poder acudir aun evento en el Club Diario de Ibiza. Muchos ya sabéis que soy una enamorada de la Isla Blanca y que cada año dedico unas semanas a cargar pilas y relajarme allí. Siempre procuro durante mis vacaciones realizar algún tipo de actividad que me aporte algo más que estar tumbada en mi hamaca, necesito darle un poco de trabajo a mi cerebro, necesito darle algo en lo que pensar. La oportunidad se presentó un día leyendo la prensa matinal, un anuncio muy pequeñito hablaba de la proyección de un documental en la sede del periódico, un documental sobre una mujer que tenía mucho que mostrar “Moonface: Una mujer en la guerra”. Ese fue el primer momento en que oí hablar de Christine Spengler. Cuando llegamos, la artista estaba en la sala, rodeada de sus creaciones, sus bodegones, sus fotografías, recibiendo a los invitados, irradiaba felicidad y paz. Preciosa con su vestido y su tocado a juego, con aires franceses. Me pareció como una estrella de cine de los años 20.

Imagen obtenida de la web del Diario de Ibiza

Christine Spengler reside en Ibiza desde hace ya algunos años, considera la isla su hogar y el lugar donde su mente se libera y le permite crear las últimas obras de las cuales hablaremos más adelante. Hija de “la última artista surrealista” Huguette Spengler, Christine lleva el arte en sus venas. Francesa de nacimiento pero criada en España confiesa que no comenzó a vivir hasta el día que tomó su primera fotografía, tan sólo tenía 23 años, fue durante el viaje que cambió su vida.

Tras la muerte de su padre, Christine y su hermano Eric, decidieron comenzar un viaje sin billete de vuelta, recorrieron el desierto de Ténéré hasta llegar a la región devastada por la guerra de Tibesti en Chad. Fueron arrestados y deportados, sus vidas corrieron un gran peligro, pero fue entonces cuando con la Nikon de 28mm de su hermano tomó aquella primera fotografía, guerreros Toubou, descalzos y agarrados de la mano se dirigían a luchar contra los franceses, se dirigían a morir. Esto ocurrió en 1970, y desde entonces Christine no ha dejado de mostrar al mundo todo lo que destruyen las guerras.

Imagen obtenida de la web R de R Grupo Fotográfico

Christine Spengler, desde niña, siempre quiso dar voz a los oprimidos: “Cuando era niña en Madrid, quería ser escritora para ser testigo de la pobreza y la injusticia. Más tarde, cuando era corresponsal de guerra, quería escribir las cosas que las fotos no podían mostrar: los gritos de las personas que huían de la jungla en llamas cerca de Phnom Penh, los caballos relinchando y arqueando sus espaldas en el humo y, sobre todo el olor a muerte que penetró mi ropa y me llevó directamente a los pasillos del mítico Hotel Continental”.

Imagen obtenida de la página web cambodgemag.com
Imagen obtenida de la página web oficial de Christine Spengler
Imagen obtenida de la página web «Manchando lienzos, manejando colores»
Imagen obtenida de la página web «Manchando lienzos, manejando colores»

¿Qué es lo que diferencia a Christine Spengler de cualquier otro corresponsal de guerra? Todos ellos tienen valor, se colocan en primera línea de batalla para mostrar al mundo las barbaridades de las que somos capaces los seres humanos, se juegan la vida por una instantánea que recorrerá el mundo, por un premio Pulitzer, por querer dar voz a los más débiles, ¿pero es eso suficiente para llegar a los corazones de las personas? Christine tiene algo innato, otra visión de la guerra, quizás el ser mujer consigue hacerle especial: “Soy una guerrera que siempre he podido ver y capturar la esperanza entre las ruinas. Siempre he abordado los conflictos con un rayo de esperanza, como en Irlanda del Norte en 1972, cuando conseguí capturar la alegría de los niños, a pesar del telón de fondo del caos y la tragedia. En una de mis fotos más recientes de la jungla de Calais, un mensaje de esperanza se hace eco en las palomas blancas, simbolizando la esperanza, pintadas en el refugio de lona de un migrante.”

Imagen obtenida de la página web Lens Culture
Imagen obtenida de la página web elpais.com
Imagen obtenida de la página web Lens Culture
Imagen obtenida de la página web Lens Culture

En un mundo de hombres, Christine ha conseguido durante años tener un sitio de honor, ha conseguido ganarse el respeto de sus colegas de profesión, de los medios y del mundo entero: “Cuando sostengo una cámara, no siento el frío ni el calor de ningún miedo. Ser una reportera entre hombres no siempre ha sido fácil porque el ambiente es muy machista. Pero a parte de eso, el hecho de que soy una mujer, y también morena, me ha ayudado a pasar desapercibida en el mundo islámico donde escondí mi Nikon bajo un velo. Ningún hombre habría podido fotografiar a mujeres bañándose en el Mar Caspio en Irán ni entrar en el hospital de mujeres en Afganistán.

Imagen obtenida de la página web elpais.com
Imagen obtenida del blog empresas-de-comunicación-WordPress.com
Imagen obtenida del blog artmic.eklablog.com

Ya retirada del campo de batalla, dedica su tiempo, su esfuerzo y su arte a realizar composiciones llenas de vida y de color. Sus años en la guerra le han dado una nueva visión de la realidad, de las pérdidas de seres queridos y de la esperanza: “Estos bodegones de colores que he estado produciendo a lo largo de los años me han permitido sobrevivir. No es cierto que una foto vale más que mil palabras, puesto que en la foto que muestra el atentado de Phnom Penh, que todavía me persigue, no podemos escuchar a los niños gritando que intentaban huir de esta jungla en llamas. Recuerdo a los caballos arqueando sus espaldas como el la pintura de Guernica”.

Imagen obtenida de la página web capital.bg
Imagen obtenida de la página web mujerdehoy.com
Imagen obtenida de la página web Telérama
Imagen obtenida de la página web «La moda pasa, el estilo permanece»

La famosa foto del cementerio de Qom, una ciudad sagrada a 90km de Teherán, donde las viudas de los mártires erigieron estelas con fotografías de sus esposos fallecidos en la parte superior, rodeadas de pétalos de rosa, inspiraron sus fotos más modernas: “Todas mis composiciones actuales, incluso las más recientes dedicadas a Christian Lacroix, Almodóvar y la Duquesa de Alba, se producen de la misma manera y esto se debe a mi trabajo en tiempos de guerra”.

Espero que hayáis disfrutado de esta gran artista tanto como disfrutamos nosotros. Conocimos a Christine Spengler que nos hizo viajar a territorios que sólo visitan los valientes y en los que sólo viven los supervivientes. Este post es un viaje para poder conocer a los desconocidos, a los que no tienen voz, a la gente que parece no importar a los gobiernos que siguen empeñados en mantener un mundo con guerras. Como bien nos muestra nuestra protagonista a través de sus fotografías en todos y cada uno de sus libros.

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