LA ISLA BLANCA: MI PARAÍSO PARTICULAR.

LA ISLA BLANCA:

MI PARAÍSO PARTICULAR

Cada año veraneo en Ibiza desde hace ya más de una década, no os voy a decir que la conozco como la palma de mi mano, pero si que puedo presumir de conocer algún secreto de la Isla Blanca.

Mi gran suerte es poder disfrutar de una Ibiza tranquila, entre pinares y montañas, con el sonido de las cigarras a la hora de acostarme y sus calas vacías a primera hora de la mañana, con el agua en calma y sin ningún ruido excepto el del ligero oleaje del mediterráneo.

Durante todas mis vacaciones mi rutina es sencilla y sin demasiadas pretensiones, no piso ninguna discoteca y no me encontraréis en ningún mercadillo ibicenco peleándome por comprar un juego de pendientes. Mi Ibiza es paz y calma. Atardeceres desde mi terraza con una cervecita, sin ni siquiera la música del ipod, solamente el sonido de nuestras risas, fantaseando con poder mudarnos y tener una casita mirando al mar.

Mi paraíso particular es momentos para estar conmigo misma, con mis escritos y mi fotografía, con mis ilusiones y mis proyectos futuros.

La Ibiza que os quiero mostrar es mi Ibiza, la Isla Blanca de la calma y de la paz interior, del buen comer, de sus pueblos de interior, con sus iglesias y sus payeses. Mi Ibiza es blanca, con detalles en azulón, recordando a los pueblecitos de la costa griega, mi Ibiza es mediterráneo, con su buen pescado y el olor a sardina asada. Notas de jazmín, eneldo y hierbas ibicencas. Algarrobas en sus campos, ingrediente desconocido y tan sabroso.

Olor a caldo de pescado y caldereta de langosta, azafrán. Atardeceres rojizos con tambores de los hippies de fondo, danzas tradicionales bañadas con licores anisados de la isla.

Trajes tradicionales de las mujeres de la isla, pan con tomate, ali oli. El azul del mar salpicado de velas blancas, paisajes escabrosos con altos precipicios en los que rompe con calma y dulzura el mediterráneo, salitre en cada roca.

Mi Isla Blanca es bella, mi Ibiza es mi paraíso particular.

 

Tengo que reconocer que los últimos años comencé a aborrecer un poco Ibiza, ya que el turismo basura estaba empezando a copar la isla. Hablo de ese turismo poco respetuoso con el destino, tanto con sus lugares como con sus gentes. Cada día, cuando bajaba a la bahía por la mañana para correr un rato veía como sus calles estaban llenas de basura y de gente en muy malas condiciones, increpando a la gente que cada día madruga para ir a su puesto de trabajo para dar servicio a esta calaña que se aloja en establecimientos que les ofrecen ofertas irrisorias para sus bolsillos, no dándose cuenta de que cuidar a ese turista es pan para hoy y hambre para mañana.

Parece ser que esta situación, poco a poco va cambiando, está claro que no podemos pretender que desaparezca de la noche a la mañana, pero tengo que reconocer que estas mañanas cuando me he levantado me encontrado con una bahía bastante más limpia y sin tanto degenerado, lo cual me alegra enormemente. Yo amo la isla y me gusta verla relucir como se merece.

Espero haberos transmitido la esencia de la isla, en próximos post hablaré de cómo llegar a la isla, donde alojarse, sus restaurantes, sus mejores calas… Nos vamos leyendo”

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