HOTEL KIKUNOYA

NUESTRO HOTEL EN PLENO CENTRO DE MIYAJIMA

Como ya os conté en el post dedicado a nuestra visita a la isla de Miyajima, tuvimos la gran suerte de conseguir alojamiento para poder disfrutar de la paz de este maravilloso lugar. El hotel Kikunoya fue el encargado de recibirnos en la isla.

En Miyajima las plazas hoteleras son muy limitadas ya que estamos hablando de un paraje pequeño y con pocas opciones de alojamiento, tened en cuenta que es una isla en la que casi todo es montaña y parajes naturales, tan sólo existen construcciones en el pueblo de Miyajima, así que si tenéis claro que deseáis pasar un noche aquí, planeadlo con tiempo, sino es probable que debáis acudir a Hiroshima a buscar alojamiento. Realicé la reserva con muchísima antelación, casi al comienzo de la planificación de nuestro viaje a Japón, así que tomad nota.

Tras investigar todos y cada uno de los hoteles de Miyajima, me decidí por este precioso alojamiento. Kikunoya situado bajo el templo Daishoin, está ubicado en una zona muy céntrica y a la vez tranquila, por lo tanto os evitaréis las incómodas aglomeraciones de turistas de la zona del puerto.

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Cuando cruzas la puerta de este discreto hotel, te das cuenta de que estás en el corazón de Japón, su personal es sumamente amable y dispuesto a ayudarte en cualquier cosa, algo muy característico de los japoneses. Ofrecen a sus huéspedes la posibilidad de transporte desde y hacia el puerto, haciendo mucho más sencillo el camino hasta el hotel.

A la entrada de Kikunoya hay un pequeño bar con asientos muy cómodos y un pequeño pediluvio para relajar nuestros cansados pies tras un día de turismo por la isla, sirven cócteles y sake para disfrutar de un momento de auténtico relax y placer.

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El hotel cuenta con todos los servicios que os podáis imaginar y además ofrece paquetes en los que incluye la cena y el desayuno. Este es un dato importante ya que debéis de tener en cuenta que la oferta gastronómica es muy amplia y variada en la isla, pero sobre las 17:00h todos los establecimientos cierran, reduciéndose la oferta para degustar una buena cena a los hoteles más importantes de Miyajima, si nuestro hotel incluye este servicio nos ahorraremos bastantes quebraderos de cabeza.

La experiencia gastronómica del hotel Kikunoya, es realmente especial, en ningún lugar de Japón degustamos un menú de estas características, auténtica comida tradicional japonesa. La verdad es que fue todo un espectáculo ver como los camareros sirven este tipo de cenas, cada cosa tiene su orden y su sentido y hay cosas que jamás deben mezclarse. Abunda la cocina a la vista del cliente, finalizando los platos en la mesa, algo a lo que aquí no estamos acostumbrados, pero que realmente resulta muy curioso. Tengo que reconocer que no me encantó la comida tradicional japonesa, incluso hubo platos que me resultaron bastante difíciles de terminar, pero realmente mereció la pena la experiencia.

El desayuno se sirve en el mismo salón que las cenas y puedes elegir entre desayuno continental y desayuno japonés, a mi como me encanta vivir al límite, como os podéis imaginar opté por el desayuno japonés y la verdad, se volvió a repetir la misma experiencia de la cena y hubo platos que por mucho que lo intenté pudieron conmigo. Se ve que mi paladar no está preparado para este tipo de gastronomía.

Kikunoya cuenta con un onsen fabuloso para poder acabar el día de una forma lo más relajada que podáis imaginar. Como en todo Japón, existen onsens para hombres y onsens para mujeres, ambos con unas instalaciones fantásticas para renovar cuerpo y alma tras un largo día de turismo. Para los que estéis tatuados, esta información es importante, el hotel tiene unas reglas muy claras sobre los tatuajes, si el tatuaje es pequeño podréis entrar sin problema en el onsen (mejor si os lo tapáis y así no incomodaréis a nadie), si como en mi caso no podéis disimular la tinta de vuestro cuerpo ni envolviéndoos como una momia, el hotel permite el acceso al onsen a partir de las 23:00h, así que podréis disfrutar de un par de horas de relax como el resto de los huéspedes.

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Para finalizar, me gustaría hablaros de las distintas habitaciones disponibles en el hotel Kikunoya. Tenéis dos opciones, ambas con baño incluido en la habitación, la primera es una habitación normal como las que conocemos en España con tu cama o dos camas (según las preferencias de cada uno), y la segunda opción que fue la que elegimos nosotros, es la habitación tradicional japonesa, compuesta por una sala con mesa de té que más tarde, durante la cena, el servicio de habitaciones la convierte en un dormitorio con dos tatamis. La verdad es que eso de dormir en el suelo muy cómodo no es, pero a mi me resultó una gran experiencia que sin duda volvería a repetir.

 

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Como último detalle, el hotel ofrece a los huéspedes la posibilidad de vestirse con un kimono, podéis elegir talla y color, y lo mejor de todo es que podréis lucirlo durante la cena y el paseo de antes de dormir. Me encantó vestirme con kimono!!!

Espero que os hayáis sentido como en casa descubriendo este hotel tan especial. Tened en cuenta que no recibo ningún tipo de compensación económica cuando escribo post sobre hoteles, restaurantes y tiendas, tan sólo cuento la experiencia que he vivido en cada lugar, así que se trata de opiniones totalmente subjetivas de nuestros viajes y lugares. Nos leemos.

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