EL CELLER DE CAN ROCA

EL CELLER DE CAN ROCA:

PROBABLEMENTE LA MEJOR EXPERIENCIA GASTRONÓMICA DE MI VIDA.

Cuando decidí reservar mesa en El Celler de Can Roca aún no había recibido la condecoración de “Mejor Restaurante del Mundo”, es más, fue al día siguiente cuando se celebró la gala en la que premiaron a los hermanos Can Roca y a su gran equipo. Antes de concederles este gran título yo tenía muy claro que sería una gran experiencia, pero no podía hacerme a la idea de que llegaría a ser uno de los mejores días de mi vida.

Tras esperar un año exacto, llegó el gran día. La noche antes de nuestra visita al Tres Estrellas Michelín, se había celebrado la gala en la que el restaurante MOMA en Dinamarca había conseguido arrebatar a los hermanos catalanes el preciado título de “Mejor Restaurante del Mundo”. A mi realmente me daba un poco igual, bastante tenía con buscar una peluquería y preparar el modelito para tan esperado evento, lo único que tenía claro es que quería disfrutar.

Un taxi nos dejo en la puerta del restaurante poco antes de las 13:00 horas, es un caserón en una zona residencial muy tranquila a las afueras de Girona. Ya en la entrada comenzaron los nervios y un batiburrillo de sensaciones. Después de sacarnos unas fotos como grandes frikis gastronómicos, por fin entramos en el restaurante, ahí estábamos, después de un año esperando, en EL CELLER DE CAN ROCA.

La verdad es que tengo que reconocer que este era un viaje muy especial rodeado por mis seres queridos, una escapada en familia en la que sólo faltaba mi hermano, del cual nos acordamos mucho, y el cual se va a convertir en la excusa perfecta para regresar.

Ya estábamos en la recepción del restaurante donde una señorita muy amable nos recibió y nos acompañó al ropero a dejar nuestros abrigos. Allí nos recibió el maitre que fue el encargado de realizar una pequeña visita por las instalaciones. Nos mostró las diferentes salas de la cocina, el departamento de I+D y la bodega, increíble todo está al detalle, es un auténtico parque de atracciones para foodies. Tras este tour por EL CELLER, nos acomodaron en nuestra mesa. No os podéis hacer una idea del comedor, aunque os lo muestre en las fotos es imposible representar la belleza de este.

   

La comida comenzó con la elección del menú, elegimos el menú más largo con maridaje, pero aún así cotilleamos la carta de vinos, o como la llaman en el restaurante “LA BIBLIA”, madre mía!!! nunca en mi vida había visto una carta de vinos de esas dimensiones, con tantas variedades y tan bien presentada.

     

   

De los platos no voy a contaros nada, prefiero dejaros las fotos para que alucinéis con los emplatados y los colores de los ingredientes.

Tras la comida, ya en el momento del café, nos sorprendieron acercando a nuestra mesa un carrito precioso con los petifours, todo un detalle para poner la guinda a una comida de más de cinco horas. También tuvimos otra sorpresa durante el café, el gran Jordi Roca nos dedicó unos minutos, un genio.

Como nos lo estábamos pasando de maravilla decidimos salir a la terraza y tomarnos un Gin Tónic para así finalizar nuestra experiencia en EL CELLER DE CAN ROCA, pero para nuestra sorpresa, tuvimos una despedida de lo más inesperada, Jordi Roca y Joan Roca salieron a charlar con nosotros. La verdad es que no me gusta crear ídolos, ni soy fanática de nadie, pero tengo que reconocer que además de ser unos excelentes profesionales de los fogones, son los perfectos anfitriones. Nos divertimos mucho recordando alguna anécdota de Master Chef y charlamos más en serio sobre la gala acontecida la noche anterior en Londres. Un auténtico placer.

Con mucha pena, pero muy satisfechos con nuestra visita al que para mí será por siempre “El Mejor Restaurante del Mundo”, nos despedimos de nuestros anfitriones y regresamos a Girona.

Aquí acababa nuestro viaje. Un gran viaje.

Os dejo un montón de fotos, disfrutadlas tanto como nosotros.

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