CÓMETE SINGAPUR. 3. Marina Bay.

CÓMETE SINGAPUR. 3.

Almuerzo en Marina Bay:

El segundo día de nuestro viaje por Singapur, probablemente fuera el mejor de todos. Creo que es imposible ver tantas cosas bonitas juntas, esta ciudad es mágica.

Para comenzar el día un desayuno potente en el buffet de nuestro hotel, siempre hay que cargar bien las pilas para no dejar ni un rinconcito sin descubrir.

Con el estómago bien lleno, las zapatillas deportivas y nuestras gafas de sol, comenzaremos a descubrir la zona más nueva y moderna de Singapur. Yo soy de las que opino que la única manera de conocer una ciudad es caminando por sus calles, así que a no ser que la distancia a recorrer sea enorme, olvidaros del metro y del autobús.

Nuestra idea era ir andando hacia la zona de Marina Bay, recorrer la bahía hasta llegar a Gardens by the Bay. Mientras nos dirigíamos hacia allí, al doblar una esquina nos topamos con una escultura de Botero enorme y preciosa, una gordita que nos daba los buenos días, está a la entrada de un pequeño centro comercial muy interesante, diferente, si tenéis ocasión visitadlo, aunque sólo sea por la gordita.

Un poco más adelante descubrimos el Hawker de Lau Pasat, un antiguo mercado de comida de todos los rincones del mundo. Tengo un ligero recuerdo de cuando viajamos a Singapur en nuestro viaje de novios de haber estado allí, pero después de diez años este mercado no tiene nada que ver con la imagen que recordaba. El lavado de cara le ha sentado de maravilla, es un lugar ideal para hacer un alto en el camino, pero ya os hablaré de el en el próximo post.

Ya estábamos llegando a nuestro punto de inicio del recorrido de este segundo día, pero los enormes rascacielos que rodean Marina Bay casi consiguen despistarnos, pero no, ahí estaba,

tan grandiosa. La noche anterior la habíamos disfrutado mucho, pero la verdad es que de día no tiene nada que envidiar. Bordeamos Marina Bay hasta llegar al gran hotel que lo preside, Marina Bay Sands, una obra de arquitectura que hace que se te salten las lágrimas.

Como os podéis imaginar, en una ciudad como Singapur, algún centro comercial debía estar cerca, pues así es, tan cerca tan cerca que está en el interior del hotel, además no es un centro comercial cualquiera, si tenéis pensado un día de shopping allí espero que llevéis un crédito enorme en vuestra tarjeta, porque nombres como Channel, Gucci, Fendi, etc. son los que decoran las entradas de todas las tiendas. Esto no debería sorprenderos ya que antes de entrar, en frente del hotel, al borde del mar, os vais a encontrar con la tienda más impresionante que he podido ver, la tienda de Louis Vuitton, si alguna vez tengo presupuesto para comprarme uno de sus bolsos quiero comprarlo aquí.

Después de seguir los carteles que nos indicaban la entrada a los jardines que por supuesto te hacen recorrer medio centro comercial (merece la pena, ya que así podéis haceros una idea de la altura del edificio y de su grandeza), llegamos a una pasarela que comunica Marina Bay con Gardens by the Bay, desde aquí podréis hacer unas fotos preciosas. Y por fin a la entrada de los jardines. El recorrido es muy sencillo y además está perfectamente indicado, no tengáis problemas porque es super sencillo.

Nosotros compramos el ticket conjunto y creo que realmente merece la pena, el precio no me pareció abusivo y ves cosas inimaginables. Visitad su página web para ver los horarios y los precios, además hay una App gratuita con la que dispondréis de la guía de los jardines, a mí me pareció muy práctica.

Tras pasarnos toda la mañana viendo plantas, árboles, cascadas, etc. nuestros estómagos empezaban a quejarse, menos mal que la menda es muy previsora (Ramón dice que la palabra es maniática) y tenía nuestra mesa reservada para el almuerzo en el restaurante CE LA VI Singapore, si si, ese que está arriba del todo, si, arriba del barco. Vaya espectáculo…

El restaurante CE LA VI está en la última planta, junta a la piscina infinity y sobre el Observatory, las vistas sobre la ciudad son realmente impresionantes y si además llegáis prontito y podéis elegir mesa en la terraza, ideal. Ahora, mucha protección solar y gafas de sol si vais a la hora del almuerzo que el sol calienta de lo lindo.

Si tenéis idea de subir al Observatory yo os recomiendo que por un poquito más vayáis al restaurante y por lo menos os dais un homenaje. Tienen menú de mediodía y los precios no son desorbitados teniendo en cuenta donde se encuentra el restaurante. La verdad es que la comida estaba deliciosa, la presentación me encantó, el mojito un acierto y los camareros muy amables. Recomendable.

Después del almuerzo aunque el calor apretaba bastante, seguimos descubriendo los secretos de Marina Bay, la zona de los teatros, el paseo del ADN, etc. y andando andando, sin darnos cuenta llegamos a la zona de Riverside Point y Clarke Quay, una zona llena de bares y restaurantes con un pequeño puerto donde atracan los BoatTaxis. La pena fue que era demasiado pronto y los locales comenzaban a abrir en ese momento, así que no vimos esa zona en su mejor momento.

Os dejo alguna foto.

En el próximo post os hablaré de la zona donde cenamos la segunda noche, seguro que os sorprende.

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